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Medicamentos para la disfunción eréctil: Vardenafilo

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¿Qué es?

El vardenafilo es un medicamento que actúa liberando una sustancia (el óxido nítrico), que posee una potente acción vasodilatadora por relajación del músculo liso, que ensancha los vasos sanguíneos.
Esto permite una mayor afluencia de sangre al pene, restaurando la función eréctil deteriorada, siempre que se produzca una adecuada estimulación sexual.

¿Para qué se utiliza?

Disfunción eréctil o fallos en la erección del pene.

¿Cómo se utiliza?

En España vardenafilo existe comercializado para su administración oral en forma de comprimidos.

La dosis adecuada de vardenafilo puede ser diferente para cada paciente en función de la eficacia y tolerancia. A continuación se indican las dosis más frecuentemente recomendadas. Pero si su médico le ha indicado otra dosis distinta, no la cambie sin consultar con él o con su farmacéutico.

Dosis oral en adultos:

  • Inicialmente 10 mg cada 24 horas.

No se recomienda el uso de vardenafilo en menores de 18 años.

Los ancianos y los pacientes con enfermedad del hígado o del riñón pueden requerir una dosis menor. Consúltelo con su médico.

Los comprimidos de vardenafilo se tomarán junto con un vaso de agua, de 25 a 60 minutos antes de la relación.

Los alimentos grasos pueden retrasar el inicio de la acción de vardenafilo.

¿Qué precauciones deben tenerse?

  • El vardenafilo debe administrarse con especial precaución en caso de padecer alteraciones en la tensión arterial, alteraciones cardiacas, trastornos hemorrágicos, enfermedad severa del hígado, úlcera de estómago, deformidades en el pene y en pacientes con predisposición a sufrir erecciones anormales, como los que padecen anemia de tipo falciforme, mieloma múltiple o leucemia.
  • Este medicamento no es eficaz es ausencia de estímulo sexual.
  • No debe tomar más de una dosis de vardenafilo al día.
  • Los ancianos son más sensibles a los efectos de este medicamento por lo que deberán iniciar el tratamiento con dosis menores.
  • Este medicamento es exclusivamente para su uso en pacientes varones, no deben tomarlo las mujeres bajo ningún concepto.
  • El vardenafilo puede provocar mareos y trastornos visuales. Se recomienda evitar la conducción de vehículos y el manejo de maquinaria peligrosa hasta que hayan comprobado cómo les afecta el medicamento.
  • Conviene evitar la administración de vardenafilo junto con zumo de pomelo.
  • Este medicamento no debe combinarse con otros tratamientos para la disfunción eréctil.
  • Si los síntomas no mejoran o empeoran avise a su médico.

¿Cuándo no debe utilizarse?

  • En caso de alergia al vardenafilo. Si experimenta algún tipo de reacción alérgica deje de tomar el medicamento y avise a su médico o farmacéutico inmediatamente.
  • En caso de padecer angina de pecho inestable, insuficiencia cardiaca grave u otras enfermedades del corazón en las que se desaconseje realizar actividades sexuales, así como en pacientes en tratamiento con nitratos.

¿Puede afectar a otros medicamentos?

  • Algunos medicamentos que interaccionan con vardenafilo son: nitratos (nitroglicerina, isosorbida), cimetidina, eritromicina, ketoconazol, rifampicina, inhibidores de la proteasa (ritonavir, saquinavir), amlodipino, betabloqueantes (propranolo, labetalol) y diuréticos (furosemida, espironolactona).
  • Informe a su médico o farmacéutico de cualquier otro medicamento que esté tomando.

¿Qué problemas pueden producirse con su empleo?

  • Los efectos adversos de este medicamento son, en general, leves o moderados y de carácter transitorio. Los más frecuentes son los siguientes: dolor de cabeza, mareos, congestión nasal, náuseas, dispepsia y erupciones en la piel.
  • El vardenafilo también puede producir otros efectos adversos. Consulte a su médico si advierte algo anormal.
  • En caso de presentar una erección del pene muy prolongada y dolorosa consulte a su médico inmediatamente.

¿Puede utilizarse durante el embarazo o la lactancia?

  • Este medicamento es exclusivamente para su uso en pacientes varones. Por lo tanto, no cabe la posibilidad de utilizarlo durante el embarazo ni la lactancia.

¿Necesita receta médica?

Sí.

¿Cómo se conserva?

  • Mantener el medicamento en un lugar fresco, sin humedad, lejos de fuentes de calor y luz directa.
  • No dejar al alcance de los niños.

Nombres Comerciales

Levitra®.

Fuente: http://www.cun.es/areadesalud/medicamentos/aparato-genital-y-urinario/medicamentos-para-la-disfuncion-erectil/vardenafilo/

Test de disfunción eréctil

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El siguiente cuestionario está diseñado para ayudarlo a detectar si está experimentando Disfunción Eréctil. Si este fuera el caso, deberá acudir a su médico para conocer los posibles tratamientos.

Marque la respuesta que mejor describa su situación, sólo una por pregunta.

Durante los últimos seis meses:

01.- ¿Cómo califica usted su confianza en poder lograr o mantener una erección?

Muy baja (1)
Baja (2)
Moderada (3)
Elevada (4)
Muy elevada (5)

02.- Cuando usted tuvo erecciones, ¿con qué frecuencia fueron lo suficientemente firmes como para lograr la penetración?

No tuve actividad sexual (0)
Casi nunca / Nunca (1)
Pocas veces (mucho menos que la mitad de las veces) (2)
A veces (aprox. la mitad de las veces) (3)
La mayoría de las veces (mucho más que la mitad de las veces) (4)
Casi siempre / Siempre (5)

03.- ¿Durante la relación sexual, ¿con qué frecuencia fue capaz de mantener su erección después de haber penetrado a su pareja?

No intenté mantener relaciones sexuales (0)
Casi nunca / Nunca (1)
Pocas veces (mucho menos que la mitad de las veces) (2)
A veces (aprox. la mitad de las veces) (3)
La mayoría de las veces (mucho más que la mitad de las veces) (4)
Casi siempre/Siempre (5)

04.- Durante la relación sexual, ¿cuán difícil fue mantener su erección hasta la eyaculación?

No intenté mantener relaciones sexuales (0)
Extremadamente difícil (1)
Muy difícil (2)
Difícil (3)
Ligeramente difícil (4)
No tuve dificultades (5)

05.- Cuando intentó tener una relación sexual, ¿con qué frecuencia ésta fue satisfactoria para usted?

No intenté mantener relaciones sexuales (0)
Casi nunca / Nunca (1)
Pocas veces (mucho menos que la mitad de las veces) (2)
A veces (aprox. la mitad de las veces) (3)
La mayoría de las veces (mucho más que la mitad de las veces) (4)
Casi siempre / Siempre (5)

Si su puntuación es igual o menor a 21, puede estar padeciendo Disfunción eréctil y se recomienda consultar a un especialista.

Test basado en SHIM: Sexual Health Inventory for Men

Todo sobre la disfunción eréctil

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hombres¿Qué es?

Existe disfunción eréctil cuando el hombre es incapaz de conseguir la suficiente rigidez del pene, que permita una penetración vaginal completa, que de lugar a un orgasmo con eyaculación en el fondo vaginal posterior, resultando una relación sexual satisfactoria. Esta incapacidad se tiene que manifestar de forma persistente, para poder considerarlo como alteración. Actualmente se ha eliminado el término de impotencia, con el fin de quitar todo sentido peyorativo. El término de disfunción eréctil, se ciñe a la capacidad de erección del pene y no incluye alteraciones de deseo sexual, eyaculación u orgasmo.

¿A quien afecta?

Afecta en una proporción distinta, según los países, así en EE.UU. el 52% de los hombres entre 40 y 70 años tienen disfunción eréctil en algún grado, por el contrario en España sólo será del 17% para varones con edades comprendidas entre 40 y 70 años y del 12% para los que tienen entre 25 y 70 años.

La edad es el factor de riesgo más importante para padecer disfunción eréctil de cualquier grado y a mas edad, mayor severidad del proceso.

La disfunción eréctil puede ser un síntoma de otras enfermedades importantes, como la diabetes, hipertensión, ateroesclerosis, enfermedades hepáticas, etc.

Otras veces es consecuencia de la toma crónica de fármacos, con acción hormonal, psicotropos o antihipertensivos. Tanto el abuso de alcohol como drogas (cocaína, heroína, etc.) se ha asociado a disfunción eréctil. El tabaco produce disfunción eréctil por daño vascular, pero también se ha asociado como factor de riesgo independiente a las enfermedades crónicas relacionadas con el consumo de tabaco.

¿Cuáles son sus causas?

En el acto sexual intervienen diversos factores físico y psíquicos. La alteración de uno de ellos o la confluencia de varios alterados, puede dar lugar a una disfunción eréctil de causa física, psíquica o mixta.

Las alteraciones más frecuentes son vasculares y especialmente la arteriosclerosis. En este grupo están las personas con colesterol alto, tabaquismo, diabéticos y personas con tensión arterial alta. También pueden padecer disfunción eréctil, por daño en la vascularización, las personas que han sufrido traumatismos en los huesos de la pelvis, o que han sido tratadas con radioterapia.
Las consultas de disfunción eréctil, con alteración neurológica como causa, son menos frecuentes. Pero se da en enfermedades del cerebro, como Parkinson, Alzheimer, trombosis y embolias cerebrales. También las alteraciones de la médula espinal, como la hernia de disco, fracturas de columna vertebral con daño medular. Las personas que han sido tratadas quirúrgicamente por cáncer de próstata, colon o recto, también pueden padecer disfunción eréctil.

Ente un 5 y 10% de las consultas de disfunción eréctil, pueden ser por causa de enfermedades hormonales o consecuencia de alguna alteración hormonal secundaria a la toma de algún medicamento. La toma crónica de algunos medicamentos puede llevar a la impotencia por distintos mecanismos. Anabolizantes, cortisona, medicamentos que inhiben la acidez gástrica, analgésicos opiáceos, antidepresivos, medicamentos contra la ansiedad o la psicosis, algunos de los medicamentos para la hipertensión arterial, algunos diuréticos, todos ellos tomados de forma mantenida pueden ser causa de disfunción eréctil.

Las personas con alteraciones afectivas padecen disfunción eréctil con gran frecuencia. El 90 % de los pacientes con depresión grave, padece alguna forma de disfunción eréctil. También pueden padecer disfunción eréctil personas con estrés profesional, problemas de entorno social y laboral, personas con ansiedad o psicosis.

¿Cómo se diagnostica?

Los varones que tengan alguno de los antecedentes antes citados, como factores de riesgo, deben, con naturalidad y sentido de oportunidad, hacer comentarios a su médico sobre la función eréctil. Existen cuestionarios específicos que con pocas preguntas pueden dar a conocer el grado de disfunción eréctil o si tal situación existe. Esto puede ser útil para personas con dificultad de expresión oral y como prueba de detección de la disfunción.

Una vez que se conoce el problema, el médico realiza una historia clínica detallada encaminada a conocer el tiempo de evolución, forma de comienzo (brusca o lentamente), como evoluciona (progresivamente a peor o de forma intermitente), si tiene erecciones espontaneas, deseo sexual, características de la eyaculación, como son las relaciones con su cónyuge y cual es su actitud con respecto a la relación sexual. El médico indagará en la búsqueda de antecedentes relacionados con enfermedades crónicas, tratamientos, consumo de tóxicos, trastornos afectivos, intervenciones quirúrgicas y traumatismos. También conviene conocer la situación social y familiar.

Después el médico realizará una exploración física y solicitará unos análisis encaminados a conocer la situación hormonal y los posibles desequilibrios de la función hepática, renal o pancreática.

Con todo lo anterior el médico llegará a la causa más probable de la disfunción eréctil.

¿Cómo se trata?

Dado que la disfunción eréctil está desencadenada, en la mayoría de las ocasiones, por múltiples factores, el tratamiento debe atender a diferentes facetas. Deberá estar orientado según las expectativas y deseos del paciente, con la participación de su cónyuge en la discusión y elección del tratamiento.

Existe una serie de actuaciones comunes a todo tipo de disfunción eréctil.

Conviene orientar el estilo de vida en los casos de estrés y exceso de trabajo. Es importante encontrar tiempo para el descanso y para la relación de pareja. Conviene conocer que cuando existe el problema de disfunción eréctil, hay que afrontarlo con un poco de sentido del humor, lo que siempre facilitará algo las cosas.

Conviene abandonar el hábito del tabaco y el alcohol. Procurar realizar ejercicio de forma regular. Intentar sustituir los medicamentos que interfieren en la función sexual, por otro que tenga menos implicación. Conviene que estén bien controladas las enfermedades asociadas a la disfunción eréctil.

Aunque la mayoría de los pacientes se beneficiarán de un tratamiento sintomático, es decir, sin relación con la causa, en algunas ocasiones se recurre al tratamiento causal, como puede ser el tratamiento de un psicólogo especializado en sexología cuando la causa es psíquica, o el tratamiento quirúrgico de una lesión arterial de una paciente joven que ha sufrido un traumatismo.

Como tratamiento sintomático se ha mostrado eficaz la administración oral de un comprimido que contienen citrato de sildenafilo, vardenafilo o tadalafilo. Estos medicamentos actúan, cuando existe estimulación sexual, aumentando el flujo sanguíneo del pene. Su mecanismo de actuación es sobre la cadena enzimática que facilita la relajación de los pequeños músculos lisos que regulan el flujo de sangre en el pene. Siempre se deben de administra bajo criterio médico, pues no están exentos de efectos adversos.

Hay otros tratamientos que limitan la espontaneidad, por lo que son poco utilizados. Pueden ser útiles en algunos casos los dispositivos que provocan la erección realizando vacío sobre el pene. Otras veces es la aplicación de un anillo en la base del pene cuando existiendo erección inicial, es poco duradera, por fuga de sangre a través de las venas.

Como tratamientos de segunda línea se utilizan medicamentos que el propio paciente se inyecta en los cuerpos del pene. Tienen algún efecto secundario que conviene evitar con un buen entrenamiento del paciente.

Como tratamiento de tercera línea está la colocación de prótesis de pene. Es la última opción, por su agresividad. La tasa de satisfacción es alta, pero no está exenta de complicaciones, especialmente la infección de la prótesis, en las personas diabéticas.

Fuente: http://www.cun.es/index.php?id=22908

Aspectos de acción de la tribulus terrestris en la impotencia

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La protodioscina (PTN), principio activo del Tribulus eleva los niveles de DHEA en sangre, aumentando así la libido, la masa muscular, el bienestar general y el sistema inmune. La PTN convertiría la testosterona en dihidrotestosterona (DHT). A su vez la DHT aumenta la producción de glóbulos rojos (eritropoiesis) y de la hemoglobina con el consecuente incremento del transporte de oxígeno.

La PTN estimula las células germinativas de los testículos y las de Sertoli, aumentando las espermatogonias, espermatocitos y espermátides (que son las progenies de los espermatozoides) sin alterar los túbulos seminíferos.

El Tríbulus terrestris regula el balance hormonal del organismo sin sobrepasar los límites fisiológicos.

Como cita el Dr. Hugo Golberg -médico argentino experto en fitoterapia- en otro artículo de esta misma sección: “un gran porcentaje de varones que toman el Tríbulus T. logran un aumento en su potencia sexual y un control de su eyaculación rápida. Asimismo, las mujeres que utilizan estos tratamientos aumentan su apetito sexual y disfrutan de múltiples orgasmos”.

Las precauciones son: varones con HPB (Hiperplasia prostática benigna) o con PSA (antígeno prostático específico) alto; embarazo y lactancia. No debe ser usado junto con hormonas salvo bajo control médico. No suele dar efectos virilizantes en mujeres.

Resumen de sus efectos

  • Aumenta la cantidad y la movilidad espermática
  • Facilita un aumento de la testosterona, la DHEA y el estradiol
  • Estimula la FSH (hormona folículoestimulante) en mujeres y la LH en los varones
  • Ayuda en los tratamientos de esterilidad
  • Mejora el deseo y la libido en ambos sexos
  • Mejora la potencia sexual en los varones

Tríbulus terrestris se indica entre 500 a 1500mg del extracto seco por día. Puede usarse dos o tres meses y las mejoras pueden evidenciarse a los 5-7 días.

Tribulus terrestris para tratar la impotencia

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Esta planta, cuyo origen milenario se remonta a la India y la China, es ampliamente usada como pro-testosterona. Tríbulus t. fue usado como diurético, tónico y afrodisíaco, en los problemas urinarios, en la gota, en cuadros de impotencia y esterilidad.

Sus principios activos se extraen de los frutos que contienen resinas, tanino, esteroles, aceites esenciales, diastasa y saponinas.

Hoy se conoce que el principal producto activo es la protodioscina (PTN). La administración del extracto de PTN aumenta la libido en ambos sexos, y la producción de espermatozoides (espermatogénesis). También, en pruebas de laboratorio se observó que dilataba las arterias coronarias y la perfusión de las mismas. Asimismo eleva los niveles de la testosterona y de la hormona luteinizante (LH) y puede aumentar los niveles de DHEA en varones.

En las mujeres está indicado en los tratamientos de Deseo Sexual Hipoactivo o Inhibido y algunos lo proponen en casos de esterilidad por factores ováricos.

Acerca del uso de viagra o sildenafil

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El Viagra (citrato de sildenafil) es un medicamento para una condición médica como la disfunción sexual eréctil -que también pueden padecer jóvenes-, que cambió la historia de la Farmacología, la Sexología y la Medicina, marcando un camino (que ahora continuarán nuevos fármacos como el tadalafilo o el vardenafil) del cual no se volverá: el hecho de conocer el mecanismo íntimo de la erección y la acción específica del fármaco en el lugar específico, augura a los varones que no descuiden otros factores indispensables del erotismo -que no pasa sólo por las pastillas ni por sus partes genitales o por el falo erecto- una larga y satisfactoria vida sexual.

Importancia de no auto medicarse viagra

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Otra cosa con la que quisiera alertar a la población en general es uno de los mitos que dice que “con el Viagra no hay necesidad de hacer estudios complementarios ni consultas médicas”. Esto es totalmente falso. En absoluto excluye, para el diagnóstico de la disfunción eréctil (impotencia) -de acuerdo al criterio del médico, al cuadro clínico y psicológico- el pedido de análisis de sangre ni los estudios específicos o los que amerite cada caso según existan o no factores de riesgo cardiovascular: ergometrías, radiografías de tórax (en fumadores crónicos, p. ej.), estudios prostáticos, controles de presión arterial (puedo asegurar que he detectado hipertensión arterial, diabetes, o colesterol alto, problemas hormonales o cardíacos en pacientes que ni sabían que los padecían o en otros que, habiendo tenido registros previos, se hacían los desentendidos) y exámenes clínicos. Puedo decir que, muchas veces la disfunción eréctil, es un predictor, un marcador de otra patología de base (que muchos casos puede ser también una depresión). En algunos cuadros psicológicos se pueden hacer tests. Estos cuidados no son por el uso del Viagra sino porque es hacer mala medicina prescribir sólo por el síntoma y descuidar los desajustes que muchos pacientes con impotencia padecen.

Es importante corregir los factores de riesgo para mejorar la calidad de vida tanto como para que el sildenafil sea más efectivo, como lo demostramos en un trabajo presentado en el congreso de Psiquiatría de Chicago 2000: en aquellos pacientes que no tenían ningún factor de riesgo cardiovascular (hipertensión arterial, diabetes, sedentarismo, obesidad, tabaquismo, alcoholismo y abuso de sustancias, lípidos altos en la sangre) la respuesta era casi del 100%, en aquellos que tenían 1 factor de riesgo la respuesta al sildenafil descendía al 85.7% y en los que tenían 2 ó más bajaba al 78.9%, lo que aconseja la reducción de los mismos por ambos motivos: mejora de la calidad de vida y de la respuesta erectiva con el sildenafil. No me canso de repetir que muchos pacientes que se acercaron al consultorio procurando el uso del Viagra pudieron, posteriormente, hacerse cargo del descuido en que habían caído: son aquellos grandes fumadores o bebedores, con vida sedentaria y estrés, con diabetes y colesterol fuera de control, con síntomas circulatorios que, aunque parezca extraño, jamás hubieran consultado por esas situaciones pero sí por la impotencia: luego en las consultas sexológicas pudieron rever la situación.

Cuando se consulta a un médico –y puede ser en un Hospital o en un Centro de salud, o en una Obra Social- creo que se está actuando correctamente: cuidar a los pacientes es también cuidarse, como no lo es cuando se vende un remedio (incluso psicofármacos) sin la prescripción médica.

Viagra y su relación con otras medicaciones

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El Viagra habría que usarlo con precaución con el cisapride, la cimetidina, la eritromicina y antibióticos macrólidos (eritromicina, claritromicina), con astemizol y algunos antimicóticos (ketoconazol, itraconazol), inhibidores de la proteasa (usados contra el HIV), algunos antidepresivos (fluvoxamina y nefazodone) por lo que en pacientes polimedicados siempre hay que tener precauciones, pero esto no es privativo del sildenafil sino de todos los fármacos: hoy en Medicina se da mucha importancia a las interacciones medicamentosas, incluso con hierbas como el antidepresivo hipérico o la yohimbina y hasta con el jugo de pomelo que inhibe un citocromo del hígado, por lo que toda prescripción tiene que estar en mano de los médicos.

Con el uso conjunto de cocaína, éxtasis o anfetaminas –ya aisladamente se corren riesgos puesto que esas drogas son neurotóxicas o cardiotóxicas- y el Viagra, me parece un verdadero uso descabellado de un fármaco, efectivo y seguro cuando es de venta bajo receta por indicación médica.

El mal uso del viagra

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He escuchado, en boca de pacientes o en grupos de adolescentes, y leído en distintos medios, sobre un uso frívolo o recreativo del Viagra entre jóvenes, en “boliches”,”raves” o “discos”, combinado con alcohol, sustancias como la cocaína, el éxtasis o el “poper”.

Con el alcohol no hay una verdadera contraindicación sino una prevención: las bebidas alcohólicas tienden a bajar la presión arterial y eso puede verse potenciado por el uso conjunto con este medicamento. O sea que tomar sildenafil estando alcoholizado, parecerá muy divertido, fashion, o a la mode, pero puede presentar complicaciones.

El “poper”, que se inhala, es básicamente nitrito de amilo (el famoso “lanzaperfume” de antaño) que por sí mismo puede marear y producir hipotensión con desmayos. El Viagra está contraindicado con los nitritos y nitratos (medicamentos que se usan como vasodilatadores coronarios), por lo tanto, les cuento, queridos jóvenes, que con el uso conjunto con el “poper”, CORREN SERIOS RIESGOS para su salud, y no es sólo una declaración “careta”, no es sólo una prevención ética, sino con criterio de evitar desmayos, lipotimias y estados de shocks.


Otros factores psicológicos que afectan la impotencia

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La impotencia sexual es algo que puede afectar a cualquier persona de ambos sexos y cuyas causas pueden ser muy variables. Pero lo cierto es que cada vez son más comunes las situaciones en donde esta disfunción se hace presente por razones meramente psicológicas. Dentro de este espectro, son muchas las causas que la generan.

Pero, entre ellas, son muchas las razones que pueden generar impotencia por causas psicológicas. Por empezar, una depresión, exceso de ansiedad, estrés o escaso autoestima suelen ser las más habituales dentro de esta índole. Pero las hay muchas más.

El cansancio al llegar la noche, sentimientos ambivalentes en la sexualidad, culpa, situaciones conflictivas particulares, un engaño amoroso, el miedo a ser descubierto o incluso la propia represión en determinadas situaciones. También no estar del todo a gusto con la persona que está al lado puede generar impotencia del tipo psicológico.

Está claro que la impotencia sexual que tiene sus causas en los factores psicológicos puede ser perfectamente curable si se charla con un especialista y si se logra detectar de raíz las razones íntimas que la generan, liberando el trauma y permitiendo sentirse mejor, a la hora de tener relaciones.