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Efectos adversos de los antipsicóticos de primera generación

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Sedación

La sedación es un efecto secundario muy común de los antipsicóticos de primera generación. Este efecto puede estar relacionado con efectos antagonistas de estos fármacos sobre los receptores histaminérgicos, adrenérgicos y dopaminérgicos.

La sedación es más pronunciada en las fases iniciales del tratamiento, ya que con la administración continuada de estos fármacos la mayoría de pacientes desarrolla cier­ta tolerancia a los efectos sedantes. En el caso de los pacientes agitados, es posible que los efectos sedantes de estos fármacos en la fase inicial del tratamiento tengan alguna ventaja terapéutica. La sedación persistente, como la somnolencia diurna y pasar más horas durmiendo, pueden interferir con la función social, recreativa y laboral. La re­ducción de la dosis diaria, la consolidación de dosis separadas en una dosis nocturna o el cambio a un fármaco antipsicótico menos sedante pueden ser eficaz para reducir la gravedad de la sedación.

Fuente: http://www.fundacion-salto.org/Guiasclinicas/Esquizofrenia.pdf

Componentes del manejo psiquiátrico de la esquizofrenia

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diagnosticoEl tratamiento de un paciente con esquizofrenia o trastorno psicótico incipiente se ve faci­litado por un conocimiento global del afectado que incluya la valoración de sus necesida­des objetivas y subjetivas; sus objetivos; sus conflictos intrapsíquicos y defensas; sus estilos de afrontamiento; sus capacidades personales; y los factores biológicos, interpersonales, sociales y culturales que afectan a la adaptación del paciente.

Los profesionales que participan en la atención al paciente han de trabajar para de­sarrollar un plan de tratamiento integrado y coordinado dado que frecuentemente inter­vienen en la atención varios profesionales y servicios, tanto de forma simultánea como sucesiva.

Los elementos principales que componen el plan terapéutico están relacionados con su influencia sobre la evolución de la enfermedad y la eficacia del tratamiento. Cuestiones que se presentan en el tratamiento de todas las enfermedades psiquiátricas.

Evaluación de los síntomas y establecimiento de un diagnóstico

Para que un tratamiento sea eficaz y apropiado deben realizarse evaluaciones diag­nósticas y clínicas exactas y pertinentes. En el caso de la esquizofrenia, el diagnóstico tiene repercusiones importantes en la planificación a corto y largo plazo del trata­miento.

Desarrollo de un plan de tratamiento

Una vez se ha evaluado el diagnóstico y las circunstancias clínicas y psicosociales del paciente, debe formularse y aplicarse un plan de tratamiento. Este proceso implica se­leccionar las modalidades terapéuticas, el tipo de tratamiento o tratamientos específi­cos y su contexto. En función de la gravedad de la situación clínica y debido a que en ocasiones la información sobre los antecedentes del paciente y la evaluación clínica se obtienen de forma progresiva, es posible que el proceso deba repetirse y modificarse mientras dure la relación entre el paciente y el médico.

Establecimiento de alianza terapéutica y estimulación del cumplimiento terapéutico

Es indispensable que el psiquiatra que trata al paciente establezca y mantenga una alianza terapéutica de apoyo, a partir de la cual llevar a cabo el tratamiento. Esta alianza proporciona información muy importante al psiquiatra y aumenta la confian­za del paciente y su deseo de colaborar con el tratamiento.

Educación y terapia para el paciente y su familia

Trabajar con los pacientes para que aprendan a reconocer los síntomas precoces de la recaída evita una agudización completa de la enfermedad. Informar a la familia acerca de las características de la enfermedad y enseñarles estrategias para afrontarla puede reducir las recaídas y aumentar de forma notable la calidad de vida del paciente.

Tratamiento de las enfermedades comórbidas

Hay diversos trastornos psiquiátricos, sociales y médicos que son mucho más frecuen­tes en personas con esquizofrenia que en la población general. El equipo terapéutico debe evaluar estas enfermedades de manera periódica. Algunas comorbilidades fre­cuentes, como la depresión mayor, los trastornos inducidos por consumo de sustancias y el trastorno por estrés postraumático, pueden detectarse habitualmente mediante exploraciones clínicas y conversando con el paciente y las personas cercanas, además de la observación longitudinal de los patrones de comportamiento del paciente.

Circunstancias y funcionamiento sociales del paciente

Las circunstancias y el funcionamiento sociales del paciente pueden tener una gran influencia sobre el cumplimiento terapéutico y la respuesta al tratamiento. Las condiciones de vida, la participación de la familia, la fuente y la cuantía de los ingresos, la situación legal y las relaciones con personas significativas pueden ser situaciones tanto estresantes como protectoras. En consecuencia, son áreas que los profesionales sanitarios de psiquiatría podrían explorar de forma periódica.

Integración de los tratamientos de distintos médicos

Muchos pacientes con esquizofrenia reciben diversos tratamientos que, a menudo, administran médicos distintos. Esta circunstancia provoca un posible riesgo de frag­mentación de los esfuerzos terapéuticos para aquellos pacientes que habitualmente tienen problemas para planificar y organizarse.

Documentación del tratamiento

La mayoría de las personas con esquizofrenia son tratadas por muchos médicos dis­tintos durante la evolución de su enfermedad. Esto es una consecuencia de los cam­bios en el lugar de tratamiento (hospitalario, extrahospitalario, tratamiento asertivo extrahospitalario, etc.), la disponibilidad de los programas, su lugar de residencia y el personal sanitario. Puesto que para planificar el tratamiento es fundamental tener un conocimiento detallado de la historia de los tratamientos que ha seguido el paciente y de los que está siguiendo, es indispensable mantener una buena documentación.

Fuente: http://www.fundacion-salto.org/Guiasclinicas/Esquizofrenia.pdf

Criterios de clasificación de la esquizofrenia

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Criterio A. Síntomas característicos: dos (o más) de los siguientesa, cada uno de ellos presente durante una parte significativa de un período de un mes (o menos si se ha tratado con éxito): 1) ideas delirantes; 2) alucinaciones; 3) lenguaje desorganizado, incoherencia; 4) comportamiento catatónico o gravemente desorganizado; 5) síntomas negativos, por ejemplo, aplanamiento afectivo, alogia o abulia.

Criterio B. Disfunción social/laboral: durante una parte significativa del tiempo desde el inicio de la alteración, una o más áreas importantes de actividad, como son el trabajo, las relaciones interpersonales o el cuidado de uno mismo, están claramente por debajo del ni­vel previo al inicio del trastorno (o cuando el inicio es en la infancia o adolescencia: fracaso en cuanto a alcanzar el nivel esperado de rendimiento interpersonal, académico o laboral).

Criterio C. Duración: persisten signos continuos de la alteración durante al menos seis meses. Este período de seis meses debe incluir al menos un mes con síntomas que cumplan el Criterio A (o menos si se ha tratado con éxito) y puede incluir los períodos prodrómicos y residuales. Durante estos períodos prodrómicos o residuales, los signos de la alteración pueden manifestarse sólo por síntomas negativos o por dos o más de la lista del Criterio A, presentes de forma atenuada (por ejemplo, creencias raras, experiencias perceptivas no habituales).

Criterio D. Exclusión de los trastornos esquizoafectivos y del estado de ánimo: el trastorno esquizoafectivo y el trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos se han descartado debido a:

a. No ha habido ningún episodio depresivo mayor, maníaco o mixto concurrente con los síntomas de la fase activa, o

b. Si los episodios de la alteración anímica han aparecido durante la fase activa, su duración total ha sido breve en relación con la duración del período activo y del residual.

Criterio E. Exclusión de consumo de sustancias y de enfermedad médica: el trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de alguna sustancia (por ejemplo, un medi­camento, uso de una droga) o de una enfermedad médica.

Criterio F. Relación con un trastorno generalizado del desarrollo: si hay historia de trastorno autista o de otro trastorno generalizado del desarrollo, el diagnóstico adicional de esquizofrenia sólo se realizará si las ideas delirantes o las alucinaciones también se mantienen durante al menos un mes (o menos si se han tratado con éxito).

Fuente: http://www.fundacion-salto.org/Guiasclinicas/Esquizofrenia.pdf

Diagnóstico de esquizofrenia

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De acuerdo al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 4ª Edición (DSM-IV) de la American Psychiatric Association (APA), se puede hacer el diagnóstico de Trastorno Esquizofrénico si se cumplen las siguientes condiciones: presencia, durante un mes o más, de dos de los siguientes síntomas característicos: ideas delirantes, alucinaciones, lenguaje desorganizado, comportamiento catatónico o gravemente desorganizado, síntomas negativos como aplanamiento afectivo, alogia o abulia. Se puede hacer el diagnóstico con la presencia de un solo síntoma si las ideas delirantes son extrañas o si las alucinaciones consisten en una voz que comenta continuamente los pensamientos o el comportamiento del sujeto, o si dos o más voces comentan entre ellas. Además de estos síntomas, el DSM-IV exige la presencia de disfunción social o laboral, la exclusión de los trastornos del estado de ánimo y esquizoafectivos, del consumo de sustancias y de enfermedad médica.

Los criterios diagnósticos para Esquizofrenia de la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su décima edición (CIE-10), son similares.

Fuente: http://www.asocimed.cl/Guias%20Clinicas/neurologia%20psiquiatria%20y%20neurocirugia/esquizofrenia.html

Esquizofrenia

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Se denomina esquizofrenia a una enfermedad o, más probablemente a un conjunto de enfermedades, que generalmente se presenta en personas jóvenes y tiene un curso deteriorante. Los síntomas pueden ser muy variados y ninguno es patognomónico. Actualmente se tiende a agrupar los síntomas de la esquizofrenia en cuatro grandes grupos: síntomas positivos, negativos, afectivos y cognoscitivos, aunque no abarcan la totalidad de la sintomatología. Los síntomas positivos incluyen alucinaciones, generalmente auditivas, ideas delirantes frecuentemente auto referentes y síntomas catatónicos como estereotipias, agitación o estupor. Los síntomas negativos incluyen la escasa expresividad emocional y gestual, la pobreza del habla y del contenido del discurso, la apatía y la escasa sociabilidad. Los síntomas afectivos más comunes son los depresivos y el suicidio es frecuente. Los trastornos cognoscitivos son variados y son la principal causa del deficiente funcionamiento social y laboral.

Fuente: http://www.asocimed.cl/Guias%20Clinicas/neurologia%20psiquiatria%20y%20neurocirugia/esquizofrenia.html

Esquizofrenia con evolución continua

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Aproximadamente entre un 10 a 15% de los pacientes con esquizofrenia presentan un curso continuo, es decir la perpetuidad de los síntomas positivos a pesar de estar bajo diferentes esquemas de tratamiento. A estos pacientes se les ha denominado refractarios o que no responden a diversos tipos de tratamiento.

Se han identificado como factores de riesgo para presentar esta evolución el sexo masculino, la edad temprana de inicio, el subtipo desorganizado, alteraciones neuropsicológicas determinadas, antecedentes genéticos del padecimiento y anormalidades estructurales cerebrales. De hecho estos pacientes son los que ocasionan una gran disfunción social, ya que la mayoría son abandonados por sus familiares y requieren de una estancia hospitalaria para toda la vida, por la incapacidad que el padecimiento genera.

Fuente: http://www.ssm.gob.mx/pdf/salud_mental/guias_tecnicas/esquizofrenia.pdf