Diagnóstico de la Hepatitis

La ecografía en la hepatitis

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Muchos expertos en enfermedades hepáticas también recomiendan las ecografías para detectar el cáncer de hígado en personas que tienen hepatitis B crónica, ya que este procedimiento resulta más confiable que el análisis de la AFP para detectar tumores. También es mucho más caro.

En las ecografías se utiliza un instrumento, llamado transductor, que se desliza por la superficie del abdomen de un lado a otro, para examinar la forma, el tamaño y el aspecto del hígado. Las ecografías no causan dolor y no duran más de 10 a 15 minutos.

Algunos expertos recomiendan hacerse una ecografía abdominal cada 6 a 12 meses, sin embargo, al igual que el control de los niveles de la AFP, puede resultar más útil para las personas que tienen cirrosis.

Fuente: http://www.acria.org/files/viral-hepatitis-espanol.pdf

Análisis de la alfa-fetoproteína (AFP)

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Esta prueba verifica si hay niveles altos de AFP, una proteína que generan las células hepáticas cancerosas. Debido a que las personas con hepatitis B crónica corren mayor riesgo de desarrollar cáncer de hígado, los proveedores de atención médica suelen indicar esta prueba cada 6 a 12 meses.

Dejarse guiar por los niveles de AFP para determinar la existencia de tumores puede resultar engañoso por lo que esta prueba es más útil para las personas que tienen cirrosis, ya que corren más riesgo de desarrollar cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular o CHC).

Fuente: http://www.acria.org/files/viral-hepatitis-espanol.pdf

PCR (reacción en cadena de la polimerasa)

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Técnica de prueba que puede identificar el ADN o ARN (o sea el material genético primario) de un determinado organismo. Este tipo de análisis puede identificar el ARN del virus de la hepatitis C en una muestra de sangre, y es el mejor análisis para detectar la infección por virus de hepatitis C.

Fuente: http://www.hepatitisc2000.com.ar/blog/index.php/que-es-la-hepatitis/

La biopsia hepática

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La biopsia hepática es un procedimiento en el que se toma una pequeña muestra de tejido hepático y se la envía al laboratorio, en donde se la analiza con un microscopio para detectar anomalías celulares.

La biopsia hepática se considera el patrón primordial para el diagnóstico de enfermedades hepáticas, ya que es la manera más confiable de determinar tanto la etapa (la cantidad de tejido cicatrizado que ya se ha originado) como el grado (cantidad de inflamación, lo que producirá una futura cicatrización) de la enfermedad hepática. También puede servir para identificar otras causas de enfermedad hepática que no están relacionadas con la hepatitis C.

Para la biopsia hepática, se inserta una aguja entre las costillas hasta alcanzar el hígado; de esta manera, se toma una pequeña muestra de tejido hepático. El procedimiento puede resultar molesto, incluso doloroso, y conlleva un pequeño riesgo de complicaciones (del 1% al 3% de los casos), como la perforación de órganos adyacentes o la hemorragia, y un riesgo muchísimo menor de muerte.

Fuente: http://www.projectinform.org/info/hepc/hcv2008_sp.pdf

¿Cómo se diagnostica una hepatitis?

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El dato que inicialmente lleva al diagnóstico es el aumento de los niveles en sangre de las transaminasas, enzimas que son liberadas a la sangre por la muerte celular producida por la inflamación del hígado. Esta elevación puede ser muy importante en las hepatitis agudas, y es leve o moderada en las hepatitis crónicas.

A partir de ahí, el diagnóstico se completa con otras determinaciones analíticas que, además, ayudarán a encontrar la causa de la hepatitis y su severidad. Para el diagnóstico definitivo, es imprescindible realizar una biopsia hepática, aunque en las hepatitis agudas no es necesaria en la mayor parte de las ocasiones.

Fuente: http://www.cun.es/areadesalud/enfermedades/higado/hepatitis/