En primer lugar, deberán establecerse, si es posible, los objetivos del plan terapéutico a corto, medio y largo plazo. En segundo lugar, habrá que tener en cuenta el tipo de tratamiento o intervención que deba llevarse a cabo, contando con la participación del paciente y su familia. Las diferentes alternativas de tratamiento farmacológico (antipsicóticos y otras medicaciones coadyuvantes) y de intervenciones psicosociales (psicológicas y de rehabilitación psicosocial) se describen posteriormente. En tercer lugar, deberá considerarse en función del estado clínico, de la fase del trastorno y del tratamiento elegido, el ámbito donde éste debe llevarse a cabo.
Para alcanzar los objetivos del tratamiento se sugiere la valoración de la sintomatología positiva y negativa, la depresión, la ideación y conducta suicida, el abuso de sustancias, las comorbilidades médicas, el trastorno por estrés postraumático y un abanico de problemas potenciales de ajuste a la comunidad, entre los que se incluyen el no tener hogar, el aislamiento, la desocupación, la victimización y la implicación en el sistema de justicia criminal.
Fuente: http://www.fundacion-salto.org/Guiasclinicas/Esquizofrenia.pdf
Etiquetas: abuso de sustancias, antipsicoticos, Depresión, enfermedades mentales, esquizofrenia, sintomas negativos, sintomas positivos, suicida, terapia


