Tipos de esquizofrenia

Tipos de intervenciones sociales para tratar la esquizofrenia

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terapiaEl espectro de las intervenciones psicosociales es muy amplio y abarca diversos tipos de intervenciones que, a menudo, se integran en un continuum asistencial lo que dificulta la delimitación entre ellas. A efectos de favorecer su exposición, se han dividido las intervenciones psicosociales en los siguientes apartados

1.         Terapia cognitivo-conductual

2.         Psicoterapia de apoyo

3.         Psicoterapia psicodinámica

4.         Psicoeducación

5.         Intervenciones familiares

6.         Rehabilitación cognitiva

7.         Entrenamiento en habilidades sociales

8.         Entrenamiento en actividades de la vida diaria

9.         Actividades expresivas (arteterapia, musicoterapia, etc.)

10.       Apoyo a la inserción laboral

11.       Recursos de vivienda

Los tres primeros apartados corresponden a tratamientos psicoterapéuticos específicos. La psicoeducación y las intervenciones familiares pueden desarrollarse como  tratamientos específicos o pueden considerarse en el marco de otras intervenciones. Los apartados que van del 6 al 11 se dedican a diversas intervenciones rehabilitadoras y a recursos de apoyo a la integración social.

Los tratamientos psicoterapéuticos tienen en común el hecho de estar basados en diversas técnicas específicas de naturaleza psicológica, reconocidas por la comunidad científica y profesional. Partiendo de las manifestaciones psíquicas, físicas o interpersonales, estos tratamientos tienen como objetivo primordial reducir el sufrimiento, principalmente el debido a los trastornos mentales y promover cambios saludables. Los aspectos que se han de tener en cuenta en todas las modalidades terapéuticas son:

- La relación con el paciente.

- El papel activo por parte del terapeuta.

- La necesidad de poner unos límites claros en el encuadre como forma de evitar la interrupción prematura del tratamiento y el descontrol de impulsos.

- La actitud flexible por parte del terapeuta.

- La capacidad del terapeuta para crear una atmósfera de calidez y empatía, así como para manejar sus propios sentimientos.

La psicoterapia tiene como punto de partida la existencia de un encuentro humano basado en la confianza, el reconocimiento del sufrimiento psíquico, la comprensión profunda y la presencia atenta. Siempre que esté indicada se ha de realizar dentro de un planteamiento terapéutico global integrando las otras intervenciones psicosociales así como la psicofarmacológica.

Fuente: http://www.fundacion-salto.org/Guiasclinicas/Esquizofrenia.pdf

Síntomas para la clasificación de la esquizofrenia

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La CIE-10, como el DSM-IV-TR, plantea que no hay síntomas patognomónicos, pero sí que ciertos fenómenos psicopatológicos que suelen presentarse asociados entre sí tienen una significación especial para el diagnóstico de esquizofrenia. Éstos son:

1) Eco, robo, inserción del pensamiento o difusión del mismo.

2) Ideas delirantes de ser controlado, de influencia o de pasividad, claramente refe­ridas al cuerpo, a los movimientos de los miembros o a pensamientos, acciones o sensaciones concretas y percepción delirante.

3) Ideas delirantes persistentes de otro tipo que no son adecuadas a la cultura del individuo o que son completamente imposibles, tales como la identidad religiosa o política, la capacidad y los poderes sobrehumanos (por ejemplo, ser capaz de con­trolar el clima, estar en comunicación con seres de otros mundos).

4) Alucinaciones persistentes de cualquier modalidad cuando se acompañan de ideas delirantes no estructuradas y fugaces sin contenido afectivo claro, o ideas sobre­valoradas persistentes o cuando se presentan a diario, durante semanas, meses o permanentemente.

5) Interpolaciones o bloqueos en el curso del pensamiento, que dan lugar a un lengua­je divagador, disgregado, incoherente o lleno de neologismos.

6) Manifestaciones catatónicas tales como excitación, posturas características o flexi­bilidad cérea, negativismo, mutismo, estupor.

7) Síntomas «negativos» tales como apatía marcada, empobrecimiento del lenguaje, bloqueo o incongruencia de la respuesta emocional (éstos habitualmente conducen a retraimiento social y disminución de la competencia social). Debe quedar claro que estos síntomas no se deban a depresión o a medicación neuroléptica.

8) Un cambio consistente y significativo de la calidad general de algunos aspectos de la conducta personal, que se manifiesta como pérdida de interés, falta de objetivos, ociosidad, estar absorto y aislamiento social.

Fuente: http://www.fundacion-salto.org/Guiasclinicas/Esquizofrenia.pdf

Subtipos de esquizofrenia

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Se definen según los síntomas pre­dominantes en el momento de la evaluación más reciente y pueden modificarse, por tanto, a lo largo del tiempo.

− Tipo paranoide, en el que la preocupación por los delirios o las alucinaciones audi­tivas es una característica prominente.

− Tipo desorganizado, en el que destaca el habla y la conducta desorganizada y el afecto plano o inapropiado.

− Tipo catatónico, en el que lo más destacado son los síntomas motores característi­cos.

− Tipo indiferenciado, que es una categoría inespecífica que se utiliza cuando ningu­na de las demás características de subtipo se manifiesta de manera predominante.

− Tipo residual, en el que hay una ausencia de síntomas positivos pero existen signos persistentes de alteración (por ejemplo, síntomas negativos o síntomas positivos en una forma atenuada).

Aunque el pronóstico y las implicaciones terapéuticas de estos subtipos son variables, el tipo desorganizado tiende a ser el más grave y el tipo paranoide el menos grave.

Fuente: http://www.fundacion-salto.org/Guiasclinicas/Esquizofrenia.pdf

Criterios de clasificación de la esquizofrenia

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Criterio A. Síntomas característicos: dos (o más) de los siguientesa, cada uno de ellos presente durante una parte significativa de un período de un mes (o menos si se ha tratado con éxito): 1) ideas delirantes; 2) alucinaciones; 3) lenguaje desorganizado, incoherencia; 4) comportamiento catatónico o gravemente desorganizado; 5) síntomas negativos, por ejemplo, aplanamiento afectivo, alogia o abulia.

Criterio B. Disfunción social/laboral: durante una parte significativa del tiempo desde el inicio de la alteración, una o más áreas importantes de actividad, como son el trabajo, las relaciones interpersonales o el cuidado de uno mismo, están claramente por debajo del ni­vel previo al inicio del trastorno (o cuando el inicio es en la infancia o adolescencia: fracaso en cuanto a alcanzar el nivel esperado de rendimiento interpersonal, académico o laboral).

Criterio C. Duración: persisten signos continuos de la alteración durante al menos seis meses. Este período de seis meses debe incluir al menos un mes con síntomas que cumplan el Criterio A (o menos si se ha tratado con éxito) y puede incluir los períodos prodrómicos y residuales. Durante estos períodos prodrómicos o residuales, los signos de la alteración pueden manifestarse sólo por síntomas negativos o por dos o más de la lista del Criterio A, presentes de forma atenuada (por ejemplo, creencias raras, experiencias perceptivas no habituales).

Criterio D. Exclusión de los trastornos esquizoafectivos y del estado de ánimo: el trastorno esquizoafectivo y el trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos se han descartado debido a:

a. No ha habido ningún episodio depresivo mayor, maníaco o mixto concurrente con los síntomas de la fase activa, o

b. Si los episodios de la alteración anímica han aparecido durante la fase activa, su duración total ha sido breve en relación con la duración del período activo y del residual.

Criterio E. Exclusión de consumo de sustancias y de enfermedad médica: el trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de alguna sustancia (por ejemplo, un medi­camento, uso de una droga) o de una enfermedad médica.

Criterio F. Relación con un trastorno generalizado del desarrollo: si hay historia de trastorno autista o de otro trastorno generalizado del desarrollo, el diagnóstico adicional de esquizofrenia sólo se realizará si las ideas delirantes o las alucinaciones también se mantienen durante al menos un mes (o menos si se han tratado con éxito).

Fuente: http://www.fundacion-salto.org/Guiasclinicas/Esquizofrenia.pdf

Esquizofrenia con evolución continua

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Aproximadamente entre un 10 a 15% de los pacientes con esquizofrenia presentan un curso continuo, es decir la perpetuidad de los síntomas positivos a pesar de estar bajo diferentes esquemas de tratamiento. A estos pacientes se les ha denominado refractarios o que no responden a diversos tipos de tratamiento.

Se han identificado como factores de riesgo para presentar esta evolución el sexo masculino, la edad temprana de inicio, el subtipo desorganizado, alteraciones neuropsicológicas determinadas, antecedentes genéticos del padecimiento y anormalidades estructurales cerebrales. De hecho estos pacientes son los que ocasionan una gran disfunción social, ya que la mayoría son abandonados por sus familiares y requieren de una estancia hospitalaria para toda la vida, por la incapacidad que el padecimiento genera.

Fuente: http://www.ssm.gob.mx/pdf/salud_mental/guias_tecnicas/esquizofrenia.pdf

Esquizofrenia con evolución episódica

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El tipo de evolución más observado en la esquizofrenia es la episódica, se estima que el 50 a 60% de los pacientes presentan esta evolución. El paciente se puede encontrar en un episodio o bien en un periodo interepisódico, siendo este último el que reflejará el pronóstico del paciente.

Mientras el episodio se caracteriza por la presencia de dos o más síntomas positivos (alucinaciones, ideas delirantes, etc.), el periodo interepisódico se caracteriza principalmente por los síntomas negativos. El comportamiento del periodo interepisódico está directamente vinculado al pronóstico del padecimiento. De esta manera se puede observar un periodo interepisódico caracterizado por la presencia de síntomas residuales (negativos y positivos atenuados) y un periodo interepisódico sin la presencia de síntomas residuales, donde este último presenta un mejor pronóstico al anterior, independientemente de la fase episódica de cada uno.

Fuente: http://www.ssm.gob.mx/pdf/salud_mental/guias_tecnicas/esquizofrenia.pdf

Esquizofrenia con un episodio único

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Un episodio único es raro, representa el 10% de la evolución de los pacientes con esquizofrenia. Para considerarse esta evolución debe descartarse que se haya tratado de un trastorno esquizofreniforme, o sea que el padecimiento haya tenido una duración menor a seis meses. Por otro lado, el periodo de observación debe ser mayor a un año.

Existen dos posibilidades que pueden observarse en un paciente con un episodio único; que éste haya remitido totalmente y no existan síntomas residuales (la menor de las ocasiones), o que la remisión haya sido parcial y se observe sintomatología negativa o positiva atenuada. El primer caso es tan remoto que cuando llega a suceder, el clínico debe revisar el diagnóstico y pensar que posiblemente se haya tratado de un episodio afectivo. El pronóstico del episodio único en la esquizofrenia está determinado por la ausencia o presencia de la sintomatología residual.

Fuente: http://www.ssm.gob.mx/pdf/salud_mental/guias_tecnicas/esquizofrenia.pdf

Esquizofrenia residual

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trastornos mentalesLa esquizofrenia residual es un subtipo contemplado tanto por el DSM-IV, como por el CIE-10, pero que genera confusión en gran parte de los psiquiatras, por lo que es generalmente clasificada más que como un subtipo, como una forma de evolución del padecimiento.

Existen otros intentos de clasificación que no han podido desplazar a la realizada por Kraepelín hace más de 100 años. Sin embargo la clasificación de Crow en 1980, agrupa dos subtipos de acuerdo al predominio de la sintomatología: tipo I, en el que predominan los síntomas positivos y el tipo II, con predominio de los síntomas negativos; se añade el tipo III para la presentación mixta. Esta clasificación ha sido utilizada principalmente en investigación.

Fuente: http://www.ssm.gob.mx/pdf/salud_mental/guias_tecnicas/esquizofrenia.pdf

Tipos clínicos de esquizofrenia

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Los subtipos de la esquizofrenia se han mantenido desde que Kraepelín los unificó en 1899; la catatonía y la paranoide sin sufrir ninguna modificación, mientras que la hebefrénica, actualmente ha sido llamada desorganizada por el DSM-IV. En cuanto a la esquizofrenia simple propuesta por Bleuler en 1911, desapareció para el DSM-III-R, no así en el CIE-10 que continúa contemplándola.

La esquizofrenia que presenta características tanto de un subtipo como de otro, ha sido denominada como indiferenciada, mientras que el CIE-10 contempla a la depresión post-esquizofrénica dentro de los subtipos. La clasificación de la esquizofrenia en subtipos ha sido de utilidad clínica, principalmente en lo que se refiere al tratamiento y al pronóstico de la enfermedad.

Fuente: http://www.ssm.gob.mx/pdf/salud_mental/guias_tecnicas/esquizofrenia.pdf